White Pavlova

pavlova

Durante mucho tiempo hubo una larga batalla entre Australia y Nueva Zelanda disputándose el origen de este postre. Lo que sí sabemos es que Anna Pavlova fue una bailarina rusa nacida en 1885 y que visito precisamente estos dos países en 1926. Lo que no admite ninguna duda es que se le puso el nombre a este postre precisamente en su honor.
Para aquellos que necesitan una explicación más clara; una pavlova, tal y como se define en el Oxford English Dictionary, es “un postre que consiste de una base de merengue suave por dentro y de una cáscara crujiente por fuera que está cubierto por encima con crema de nata y fruta”.
Por otro lado, el merengue fue inventado en 1720 por un pastelero suizo llamado Gasparini, que practicó su arte en Mehrinyghen (de donde viene el nombre de “merengue”).
He elegido este postre porque es una forma genial de hacer uso de las claras sobrantes después de hacer helado ya que me da pena tirarlas. El postre es delicioso y muy ligero, a mi me encanta, y podéis decorarlo con fruta fresca a vuestro gusto, kiwis, granada, arándanos, fresas … todo lo que os apetezca. En mi caso, aún me quedaban unas pocas frambuesas congeladas que tenía para utilizar, pero os recomiendo fruta fresca.

Ingredientes

Para el merengue:
5 claras
250 gr de azúcar blanco (o glas) yo he utilizado blanco
1 cucharadita de maizena
1 cucharadita de vinagre blanco (o zumo de limón)

Para la decoracción:
400ml de nata para montar
fruta a tu gusto para decorar

Instrucciones

Bate las claras a punto de nieve. Las claras tienen que tener temperatura ambiental, ni frías ni calientes. Cuando las claras estén ya levantadas a punto de nieve, no pares, sigue batiendo y añadiendo poco a poco el azúcar a cucharadas mientras bates. Es muy importante añadirlo cucharada a cucharada. Poco a poco, después del azúcar añádele la maizena y el vinagre. El resultado será una crema brillante.

Forra una bandeja de horno con un papel de hornear y dibuja un círculo de 20cm de diámetro. Dentro del círculo coloca el merengue.
Mete al horno precalentado a 170ºC durante 3 minutos y luego baja la temperatura a 140ºC.
Colócalo en la bandeja en media.

Hornea durante 60-80minutos dependiendo del horno. El merengue tiene que quedar crujiente por encima y esponjoso por dentro. No lo quemes, el merengue debería quedar blanco (el mío se ha dorado un poco).

Cuando esté listo apaga el horno pero deja el merengue dentro con la puerta un poco abierta hasta que se enfríe.

Monta la nata, echa la nata por encima del merengue y decora con la fruta (echa la nata justo antes de servir)

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Publicado el 23 de octubre de 2012 en Merengue y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaadre mía qué cosa más buena!

  2. Una receta sencilla y muy apetitosa. Me ha gustado la reseña histórica que has hecho. Cada vez aprendemos más con este blog.

    Muxu

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